Grabación del Videoclip: Dreaming Primavera de
Puro Feeling Groove Station
Realización:
Eric Ramírez, Julián Loaiza, Juliana Ruiz (yo!)
Medellín, Febrero de 2010.
:D
domingo, 14 de marzo de 2010
martes, 2 de marzo de 2010
Radio Cosas. Sexta Edición: Todos envejeceremos, no sin antes ser jóvenes en un río.
Veo señoras que conozco ataviadas bailando, sacan la colita, se muerden la boca pintada de rosado o anaranjado y con las manos sostienen una cerveza, o una mazorca y con la otra mano señalan lo que para ellas merece tremendo énfasis en cualquier canción de balneario.
En la piscina están los 3 hijos de cualquiera de estas señoras, acompañado de sus 7 primos, y los 13 amiguitos que conocieron más temprano ese mismo día. Los 23 niñitos ya se hicieron pipí en el río y aunque todos lo saben se esmeran en negarlo, habrase visto mayor desfachatez.
En el río, pero en la parte más retiradita, está esta hermosa adolescente a quien le gusta la salsa, lleva 2 meses con su novio, planea graduarse en octubre y casarse con él en diciembre. Ella sueña con poder llevar a sus hijos y sus nietos a este mismo balneario y se ve así misma relatándoles la historia de cómo su padre/ abuelo la sedujo una vez en ese mismo lugar 15 años atrás.
Ella, convertida en una abuelita, gozará con la visita de cada domingo de sus 7 hijas y sus 11 nietos correteando por toda la casa, cocinará para todos y nunca, nunca se quejará delante de nadie que no ostente el título de marido, es decir, el joven que en este momento le besa la oreja y le dice cochinadas, pero –eso sí- bien pasitico para que el papá que está detrasito de ellos vigilando lo que hacen no se entere, no se enfade y lo siga queriendo siempre para hablar de fútbol y de política así terminen peliando siempre.
Una de estas señoras descarga el esqueleto de la mazorca en una mesa blanca marca rimax, se dirige hacia el asador improvisado en dos ladsrillos y unas cuantas varillas y voltea los trozos de carne de cerdo que ya casi van a estar. Con esa vocecita de mamá que está pasando bueno, que está un poco muy ebria y que está tan feliz, tan gratificada con toda su familia por celebrarle el cumpleaños en el lugar en el que aprendió a nadar, llama a sus hijitos a que vengan y coman de esta carne tan deliciosa que trajo el tío Eduardo. Llama a Luis Iván, a Jorge Edgar, a Miguel Alejandro, a Victoria Isabel y a Juliana Andrea y a cada uno les sirve una generosa porción de papa salada, carne asada, mazorca asada con mantequilla y sal, yuca frita, pedacitos de chorizo y patacones finamente salados. Una porcioncita de ensalada, porque es que a los niños casi no les gustan las matas y del cooler agarra otra cerveza para que no se le baje el ánimo.
Don Carlos, sobándose la panza la besa por detrás de la oreja y picaronamente le dice, espere y verá mija, que vea lo que le compré. Ella sonríe, se voltea y en ese momento suena una canción de Pastor López que los dos se saben de a pedacitos, que bailan completa y disfrutan como nunca.
Los niños, terminando la ración que parecía interminable de tanta fritanga, se disponen a lanzarse uno a uno al agua y en medio de la bulla general de todos los tíos, claramente se oye la voz de la tía Fanny, que puede que no sea la más bonita pero sin duda es la más agraciada, alcahueta y coqueta: No se pueden meter ya niños, se tuercen. Vengan bailen un ratico, reposen! dicha esta línea y con la mano derecha después, se lleva a la boca pintadita toda de rojo un cigarrillo marca President que sopla muy sensual al ritmo de cualquier otra canción de Lisandro Mesa .
Los niñitos, todos frustrados deciden jugar a la lleva. Y empieza el correteo, por aquí por allá hasta que Sara Isabel se cae, se raspa toda y empieza a llorar. Para cuando esto pasa ya han reposado bastante y vuelven al agua. La misma Sara Isabel, vuelve al agua y todos gozan.
Atardece, regresan todos a Girardot. A casa de la abuelita que en noviembre de este año (2010) cumple 94 años, con quien hace casi 12 años estuve en ese último paseo en el que yo casi me ahogo en el río Coello, cuando hubo que recoger ollas y toallas mientras el tío Miro prendía el bus en el que íbamos todos porque así de sopetón el río Coello se creció. Sí ese mismo río en el que mi mamá aprendiera a nadar, en el que mi abuela se bañara gloriosa todos los días a la edad de 11 años. Sí, ese mismo río en el que mi bisabuela Teresa conociera a mi abuelo José Antonio. A ese río me gustaría volver, cuando escucho las músicas felices de otros tiempos.
En el río, pero en la parte más retiradita, está esta hermosa adolescente a quien le gusta la salsa, lleva 2 meses con su novio, planea graduarse en octubre y casarse con él en diciembre. Ella sueña con poder llevar a sus hijos y sus nietos a este mismo balneario y se ve así misma relatándoles la historia de cómo su padre/ abuelo la sedujo una vez en ese mismo lugar 15 años atrás.
Ella, convertida en una abuelita, gozará con la visita de cada domingo de sus 7 hijas y sus 11 nietos correteando por toda la casa, cocinará para todos y nunca, nunca se quejará delante de nadie que no ostente el título de marido, es decir, el joven que en este momento le besa la oreja y le dice cochinadas, pero –eso sí- bien pasitico para que el papá que está detrasito de ellos vigilando lo que hacen no se entere, no se enfade y lo siga queriendo siempre para hablar de fútbol y de política así terminen peliando siempre.
Una de estas señoras descarga el esqueleto de la mazorca en una mesa blanca marca rimax, se dirige hacia el asador improvisado en dos ladsrillos y unas cuantas varillas y voltea los trozos de carne de cerdo que ya casi van a estar. Con esa vocecita de mamá que está pasando bueno, que está un poco muy ebria y que está tan feliz, tan gratificada con toda su familia por celebrarle el cumpleaños en el lugar en el que aprendió a nadar, llama a sus hijitos a que vengan y coman de esta carne tan deliciosa que trajo el tío Eduardo. Llama a Luis Iván, a Jorge Edgar, a Miguel Alejandro, a Victoria Isabel y a Juliana Andrea y a cada uno les sirve una generosa porción de papa salada, carne asada, mazorca asada con mantequilla y sal, yuca frita, pedacitos de chorizo y patacones finamente salados. Una porcioncita de ensalada, porque es que a los niños casi no les gustan las matas y del cooler agarra otra cerveza para que no se le baje el ánimo.
Don Carlos, sobándose la panza la besa por detrás de la oreja y picaronamente le dice, espere y verá mija, que vea lo que le compré. Ella sonríe, se voltea y en ese momento suena una canción de Pastor López que los dos se saben de a pedacitos, que bailan completa y disfrutan como nunca.
Los niños, terminando la ración que parecía interminable de tanta fritanga, se disponen a lanzarse uno a uno al agua y en medio de la bulla general de todos los tíos, claramente se oye la voz de la tía Fanny, que puede que no sea la más bonita pero sin duda es la más agraciada, alcahueta y coqueta: No se pueden meter ya niños, se tuercen. Vengan bailen un ratico, reposen! dicha esta línea y con la mano derecha después, se lleva a la boca pintadita toda de rojo un cigarrillo marca President que sopla muy sensual al ritmo de cualquier otra canción de Lisandro Mesa .
Los niñitos, todos frustrados deciden jugar a la lleva. Y empieza el correteo, por aquí por allá hasta que Sara Isabel se cae, se raspa toda y empieza a llorar. Para cuando esto pasa ya han reposado bastante y vuelven al agua. La misma Sara Isabel, vuelve al agua y todos gozan.
Atardece, regresan todos a Girardot. A casa de la abuelita que en noviembre de este año (2010) cumple 94 años, con quien hace casi 12 años estuve en ese último paseo en el que yo casi me ahogo en el río Coello, cuando hubo que recoger ollas y toallas mientras el tío Miro prendía el bus en el que íbamos todos porque así de sopetón el río Coello se creció. Sí ese mismo río en el que mi mamá aprendiera a nadar, en el que mi abuela se bañara gloriosa todos los días a la edad de 11 años. Sí, ese mismo río en el que mi bisabuela Teresa conociera a mi abuelo José Antonio. A ese río me gustaría volver, cuando escucho las músicas felices de otros tiempos.
domingo, 21 de febrero de 2010
Sí, son nuevos.
Bueno, esta es la cuestión:
Tengo a mi prima, Verónica quien no se relaciona muy bien con la tecnología y aún así ha abierto su blog primogénito alentada por los miles de sueños que tiene y no quiere olvidar.
Tengo a Luzma, mi buena amiga, quien a partir de cierto número de casualidades, está deseosa de abrir su blog de modo que pueda empezar a escribir cosas a ver qué .
Tengo a Nani, mi alma protectora, que siempre se ha sentido tentado a crear su propio blog. Blogs de trasnocho.
A Mis chicas queridas, adoradas, bien-amadas amigas y hermanas, les doy la bienvenida. A mi buen amigo querido y adorado Daniel, también.
Y lo invito a usted, apreciado lector a que visite Son Las Ocho Aqui , Doce cero cero y Cara B.
:) :) :)
Tengo a mi prima, Verónica quien no se relaciona muy bien con la tecnología y aún así ha abierto su blog primogénito alentada por los miles de sueños que tiene y no quiere olvidar.
Tengo a Luzma, mi buena amiga, quien a partir de cierto número de casualidades, está deseosa de abrir su blog de modo que pueda empezar a escribir cosas a ver qué .
Tengo a Nani, mi alma protectora, que siempre se ha sentido tentado a crear su propio blog. Blogs de trasnocho.
A Mis chicas queridas, adoradas, bien-amadas amigas y hermanas, les doy la bienvenida. A mi buen amigo querido y adorado Daniel, también.
Y lo invito a usted, apreciado lector a que visite Son Las Ocho Aqui , Doce cero cero y Cara B.
:) :) :)
jueves, 4 de febrero de 2010
sábado, 23 de enero de 2010
.Radiocosas Quinta Edición: Los muertos de aquí.
La gente viva no se muere igual en todas partes. La gente viva de aquí es violenta desde chiquita, por eso desde que son niños se empiezan a morir. Y mueren con horror en la cara, se mueren bien muertos, los muertos de aquí.
En las noticias informan de la muerte de un niño de 10 años, que encontraron en el lago Gatún a unos 40 minutos de la ciudad de Colón. Lo encontraron bien muerto, bien ahogado y sin güevas. A los tres días cogen a dos muchachitos de 12 años, que ya no van a la escuela, que cargan navaja y fierro y que mataron al de 10. En las noticias se cuidaron de no decir por qué, incluso después de haber mostrado el cadáver putrefacto del muchachito de 10 años al que después de torturarlo, estos dos diablitos de 12, lo tiraron al agua. La cara del infante difunto no la mostraron. Lo que es la prensa.
Melanie, de 11 años me pregunta si yo sé pelear y como yo no sé pelear le digo que no. Abre los ojos, los abre mucho y me pregunta que cómo así, que entonces yo qué voy a hacer si algún día alguien viene y me pega. Para ella es normal: 1. Que alguien venga y le pegue, 2. Que ella sepa pelear para poder defenderse. Momentos después me veo a mí hablándole a Melanie del diálogo, de la paz, de la gente que sale adelante sin pelear y mientras voy hablándole a esta pelaíta de 11 años, hay otros 3 infantes debatiéndose a muerte en el lago Gatún. Melanie, aquí tiene que saber defenderse. Qué bueno que supo cómo zafarse del hermano de su mejor amiga cuando intentó robarle 3 dólares que tenía, qué bueno que supo cómo huir del muchachito de 14 años que la pretende y se la quiere comer sin más ni más a como dé lugar. Qué bueno que Melanie sabe peliá, yo no duraría un minuto en Colón. Desisto de mi catequesis. El mundo es una mierda donde sea y a Melanie le toca saber peliar, pero qué bueno sería que leyera también.
Como en Colón a parte de los colonenses viven árabes, hindús, chinos, italianos y colombianos y como todos trafican algo, se mueren también en Colón. Y cuando aparece un muerto es fácil identificar la nacionalidad del autor solo con observar brevemente la escena del crimen.
Por ejemplo, si es un joven panameño de 23 años que trabaja en la aduana y muere decapitado en su carro a tres cuadras de su casa, la gente sabe que algún enredo tenía con los chinos y ellos lo mataron porque la semana pasada cogieron un cargamento gigante de heroína que provenía del lejano oriente y que llevaba como destino cualquier costa gringa. La teoría se confirma en el momento en el que después de 2 meses de investigación, la cabeza no aparece. Y la cabeza jamás va a aparecer, fueron los chinos los que lo mataron y ellos son así.
En cambio, si aparecen tres puticas muertas en una acera con señales de haber sido violentadas, violadas, golpeadas y/o torturadas y conservan intactos los 2000 dólares en efectivo que carga cada una y sus finas joyas, la gente sabe que los que las mataron fueron los italianos, esa gente tiene mucha plata y no buscaban a las puticas para robarlas. La gente también reconoce a los italianos por guardar las armas que trafican en los burdeles de la ciudad. Entonces, Tres putas + mil armas encaletadas en el burdel en el que trabajan + carteles que anuncian dos mil dólares de recompensa por información valiosa + tres capos italianos encanados y prestos para ser extraditados... No tiene pierde, los italianos que se salvaron de la cana no son bobos, las muchachas sí y por eso las mataron, por sapas.
Si después aparece muerto a bala un italiano que oscile entre los 18 y 30 años, sin plata, sin ropa y sin joyas. Limpio y empelota. Uno sabe que lo mataron los colombianos, de seguro alguna de las puticas muertas era familiar, o conocida, o amante, novia o simplemente una honrada compatriota. Y los colombianos todos se vuelven hermanos en el exterior. Mafioso filial, defiende a la familia y se echa de enemigo a tres generaciones de italianos. Y éste como es más vivo, aunque está picho de plata, igual le roba todo al italiano, no faltaba más. Papaya ponida, el orden normal.
En las noticias informan de la muerte de un niño de 10 años, que encontraron en el lago Gatún a unos 40 minutos de la ciudad de Colón. Lo encontraron bien muerto, bien ahogado y sin güevas. A los tres días cogen a dos muchachitos de 12 años, que ya no van a la escuela, que cargan navaja y fierro y que mataron al de 10. En las noticias se cuidaron de no decir por qué, incluso después de haber mostrado el cadáver putrefacto del muchachito de 10 años al que después de torturarlo, estos dos diablitos de 12, lo tiraron al agua. La cara del infante difunto no la mostraron. Lo que es la prensa.
Melanie, de 11 años me pregunta si yo sé pelear y como yo no sé pelear le digo que no. Abre los ojos, los abre mucho y me pregunta que cómo así, que entonces yo qué voy a hacer si algún día alguien viene y me pega. Para ella es normal: 1. Que alguien venga y le pegue, 2. Que ella sepa pelear para poder defenderse. Momentos después me veo a mí hablándole a Melanie del diálogo, de la paz, de la gente que sale adelante sin pelear y mientras voy hablándole a esta pelaíta de 11 años, hay otros 3 infantes debatiéndose a muerte en el lago Gatún. Melanie, aquí tiene que saber defenderse. Qué bueno que supo cómo zafarse del hermano de su mejor amiga cuando intentó robarle 3 dólares que tenía, qué bueno que supo cómo huir del muchachito de 14 años que la pretende y se la quiere comer sin más ni más a como dé lugar. Qué bueno que Melanie sabe peliá, yo no duraría un minuto en Colón. Desisto de mi catequesis. El mundo es una mierda donde sea y a Melanie le toca saber peliar, pero qué bueno sería que leyera también.
Como en Colón a parte de los colonenses viven árabes, hindús, chinos, italianos y colombianos y como todos trafican algo, se mueren también en Colón. Y cuando aparece un muerto es fácil identificar la nacionalidad del autor solo con observar brevemente la escena del crimen.
Por ejemplo, si es un joven panameño de 23 años que trabaja en la aduana y muere decapitado en su carro a tres cuadras de su casa, la gente sabe que algún enredo tenía con los chinos y ellos lo mataron porque la semana pasada cogieron un cargamento gigante de heroína que provenía del lejano oriente y que llevaba como destino cualquier costa gringa. La teoría se confirma en el momento en el que después de 2 meses de investigación, la cabeza no aparece. Y la cabeza jamás va a aparecer, fueron los chinos los que lo mataron y ellos son así.
En cambio, si aparecen tres puticas muertas en una acera con señales de haber sido violentadas, violadas, golpeadas y/o torturadas y conservan intactos los 2000 dólares en efectivo que carga cada una y sus finas joyas, la gente sabe que los que las mataron fueron los italianos, esa gente tiene mucha plata y no buscaban a las puticas para robarlas. La gente también reconoce a los italianos por guardar las armas que trafican en los burdeles de la ciudad. Entonces, Tres putas + mil armas encaletadas en el burdel en el que trabajan + carteles que anuncian dos mil dólares de recompensa por información valiosa + tres capos italianos encanados y prestos para ser extraditados... No tiene pierde, los italianos que se salvaron de la cana no son bobos, las muchachas sí y por eso las mataron, por sapas.
Si después aparece muerto a bala un italiano que oscile entre los 18 y 30 años, sin plata, sin ropa y sin joyas. Limpio y empelota. Uno sabe que lo mataron los colombianos, de seguro alguna de las puticas muertas era familiar, o conocida, o amante, novia o simplemente una honrada compatriota. Y los colombianos todos se vuelven hermanos en el exterior. Mafioso filial, defiende a la familia y se echa de enemigo a tres generaciones de italianos. Y éste como es más vivo, aunque está picho de plata, igual le roba todo al italiano, no faltaba más. Papaya ponida, el orden normal.
Aquí los edificios están separados por el alley o callejón. Los edificios se diseñaron así para que tuvieran más de una puerta de ingreso, pero entre edificio y edificio nadie podría transitar, por la cantidad de basura que hay. Y bota de todo, esta gente. Como algunos edificios tienen solo un baño por piso y en cada piso fácilmente pueden haber 15 familias viviendo en 15 habitaciones de 3mt x 3mt, y nadie está exento de una emergencia sanitaria cualquiera a las 3 ó 5 de la mañana, cagan en bolsitas plásticas y cuidadosamente le hacen un nudito a la bolsita y como si la ventana fuera un shut de basura, la tiran al alley. Con tan mala suerte que al caer, el nudito no impide en absoluto, que la bolsa se rompa.
Pero no es solo mierda lo que tiran por el shut. Una vez en un periodo de 3 meses encontraron 7 fetos metidos en bolsas de basura. Iniciaron investigaciones y encontraron a una señora, fumadora compulsiva, vulgar compulsiva, gorda compulsiva, sumamente repulsiva, que hacía las veces de partera prematura y atendía su negocio de abortos en un Multi cerca al Mc Donalls de calle 12.
Por la noche los gatos salen a recorrer los techos, dan una vuelta, juegan, procrean, gritan y maúllan. Suenan como bebés. Como el alarido de un bebé. Entonces, no sería raro, que a uno lo cogiera desprevenido el alma en pena de un bebé en cualquier alley o callejón. Porque aquí no solo esa vez de los 7 fetos, sino muchas otras veces encontraron varios fetos por ahí tirados.
En estos casos a la gente no le queda duda, ese muerto era colonense, lo que no van a saber es si iba a ser músico famoso, campeón mundial de lucha o atletismo o boxeo, pandillero reconocido o medio mando, policía o tirano vividor.
Y de la asesina, lo que se sabe con certeza es que era una mujer desesperada y poco importa si era hindú, árabe, china, italiana o colombiana u oriunda de Colón.
Enero de 2010.
Colón, República de Panamá.
viernes, 22 de enero de 2010
Todo Bien.
Y me vengo para acá.
Donde casualmente comienza y termina todo.
Donde olvido mientras recuerdo, y finalmente se me olvida por qué es que me dolía tanto eso que traje para olvidar. Y luego no solo olvido por qué es que me dolía tanto eso que traje para olvidar, sino que verdaderamente se me olvida eso que traje para olvidar.
Entonces sale el sol, y los días son más limpios y yo me siento más liviana. Y voy a la playa y floto en el mar y juego con arena y me insolo y como cangrejo y pulpo y calamar. Y camino por las noches y manejo por la tarde y tomo sopa, me suelto el pelo, me río más y más duro, hablo más, escucho más, la abrazo y me abraza por todo y por nada. Y en la televisión veo novelas, las entiendo, las disfruto y me emociono con sus dramas y veo programas de Univisión, que son de lo mejor de la tarde.
Donde olvido mientras recuerdo, y finalmente se me olvida por qué es que me dolía tanto eso que traje para olvidar. Y luego no solo olvido por qué es que me dolía tanto eso que traje para olvidar, sino que verdaderamente se me olvida eso que traje para olvidar.
Entonces sale el sol, y los días son más limpios y yo me siento más liviana. Y voy a la playa y floto en el mar y juego con arena y me insolo y como cangrejo y pulpo y calamar. Y camino por las noches y manejo por la tarde y tomo sopa, me suelto el pelo, me río más y más duro, hablo más, escucho más, la abrazo y me abraza por todo y por nada. Y en la televisión veo novelas, las entiendo, las disfruto y me emociono con sus dramas y veo programas de Univisión, que son de lo mejor de la tarde.
Y todo está bien. Y se me olvida, sí. Sí que se me olvida eso que tanto dolió. Sí que se me olvida por qué era que me dolía el pecho como tan de verdad si todo eso fue siempre tan de mentiras.
martes, 5 de enero de 2010
Tres relaticos en los que lo que pasa, en realidad no pasó.
1.
Él y Ella.
Sí sabía que no todo lo que vendía esa señora era sano. Con eso y todo se acercó necesitado y sigiloso, le habló por detrás de las orejas, más coqueto de lo que alguien de su edad lo haría. Bajito, por el piso iba la voz en un susurro directo y locuaz que estremeció hasta el vestido de estampado de flores azules con centro rojo de esta señora que se decepcionó un poco cuando se volteó y vio que el progenitor de las palabras dignas de su palidecer era un pelaíto con ganas de trabarse. De similar tamaño fue la decepción del jovencito cuando vio el rostro cuarentón propietario de esas curvas veinteañeras.
Los dos cuando se ven frente a frente no se esmeran por disimular la decepción unánime que los une ahora. El diálogo antes de empezar ya significa una tortuosa labor para estos que pudieron haber sido novios si hubieran nacido el mismo año, vivido en el mismo barrio, parchado con la misma gente. Independientemente de que hubieran crecido al ritmo de Pastor López o de Blink 182.
Durante una pausa astral que bien puede durar una eternidad, se besan. Se amarran en una conversación en la que ninguno tiene escapatoria porque los une el amor incondicional y feroz que no necesita ser expresado porque como no están parpadeando, cada uno ve ese amor como recorre todo el cuerpo, hasta las pequeñas venitas de los ojos de ambos. Y aunque tratan, no se pueden esconder y entonces se aman profundamente en esa micropausa interminable y después de tanto amor, empiezan a odiarse. El uno no le puede perdonar a la otra que sea tan vieja. La otra no le perdona al joven que sea tan inexperto. Y se reprochan con las miradas que cada quien no pueda renunciar a las cosas innatas impresas en sus pupilas y se insultan y hasta se odian como asegura ella con su acentico apaisado que del odio al amor hay un solo paso y se odian como asegura él con su acentico apaisado empresarial que hay viejas más chimbas que ella. Y entonces la pausa austral los suelta en la mitad de San Juan con la setenta y los obliga a hablar y a despedirse para siempre:
-Vende armados?- Dice él.
-Cuántos?- Responde ella, sin dejar de verle los ojos.
- Tres. Cuánto es? Sin quitarle los ojos él a ella.
- Cuatromilquinientos.- Ella con la vista fija.
Y entonces él rompe la conexión que hubo. Baja la mirada y saca de su billetera un billete de cinco mil. Se lo entrega, recibe lo pactado y se aleja para siempre dejándola con las florecitas marchitas del vestido. Ella lo ve alejarse y sabe que lo va a odiar para siempre.
2.
Ella y Él.
Me gusta ese relato, ese que me contaste la otra vez bajo un árbol en donde nos sentamos para que nos cobijara su sombra, al que se le cayeron las hojas con una brisa muy fuerte que sopló.Te acordás que el viento se llevó mi sombrero y vos corriste toda la tarde intentando atraparlo? Y que luego de otro rato yo te dije que no corrieras más porque te ibas a cansar y la comida que yo había preparado para nuestra tarde de picnic se iba a cansar de tanto esperar, y aunque a mí me encantaba verte correr en contra luz te sentaste porque siempre me hacés caso cuando hablo con voz de mamá?-
¿No?
Pero cómo es posible que no te acuerdes de esa bella tarde. Si me dijiste viéndome a los ojos que no te perdonabas el no haberme conocido antes y así haber evitado que te casaras con esa zarrapastrosa –sí, zarrapastrosa dijiste- y entonces poder no vernos a escondidas sino en público y salir al cine y a los parques como los que se aman y se besan en público y que también dijiste cómo me llevarías a tu casa para presentarme a tus papás y cómo ellos me amarían porque siempre quisieron tener una hija de pelo rizado, pero después- y con esa risita juguetona que tanto amé de ti- me hiciste prometerte que me alisaría el pelo para las ocasiones especiales solo para ser la envidia de las demás primas tuyas que reaccionarían al ver cómo lo tengo de largo.
¿Cómo que no te acordás?
Pero si eso fue apenas la semana pasada, cuando llegaste de ese viaje tan largo al que te ibas a ir no sin antes despedirte de mí en una noche de fiesta en la que bailamos salsa, tomamos vino, nos reímos muy duro y fuimos a tu casa para dormir, pero no dormimos nada porque te enfermaste con esas donas que comimos al llegar y entonces yo te cuidé y te sobé la frente hasta que te dormiste.Increíble. No te creo, yo no te creo que no te acordés.
3.
Ella Sola.
Si se pregunta qué estoy haciendo aquí, le diré lo que ya sabe. Pero se lo diré porque, más que nadie, yo sé que le gusta que le repitan las cosas hasta tres o cuatro veces. Más que nadie sé que le gusta que le repitan las cosas tres o cuatro veces, porque en la gran mayoría de situaciones, usted está fijándose en la ropa, el acento, las mañas y cuanto detalle sutil no se escape de su concienzudo escrutinio al establecer una comunicación con un hablante cualquiera.
Pero óigame muy bien y ponga mucho cuidado. No me evalúe con tanta cautela y no pierda tiempo en nimiedades como el vestir, siempre fui sincera y en mi apariencia no encontrará más de todo lo que de mí ya sabe, porque –básicamente- nunca le mentí.
En cambio, fíjese muy bien en lo que va a decir, de qué modo moverá sus manos, a cuál horizonte mirará cuando configure sus mentiras y seleccione muy bien sus gestos porque si algo aprendí de usted, es a fijarme en los detalles y esta vez voy a desenmascararlo y no tendré piedad.
Ella Sola.
Si se pregunta qué estoy haciendo aquí, le diré lo que ya sabe. Pero se lo diré porque, más que nadie, yo sé que le gusta que le repitan las cosas hasta tres o cuatro veces. Más que nadie sé que le gusta que le repitan las cosas tres o cuatro veces, porque en la gran mayoría de situaciones, usted está fijándose en la ropa, el acento, las mañas y cuanto detalle sutil no se escape de su concienzudo escrutinio al establecer una comunicación con un hablante cualquiera.
Pero óigame muy bien y ponga mucho cuidado. No me evalúe con tanta cautela y no pierda tiempo en nimiedades como el vestir, siempre fui sincera y en mi apariencia no encontrará más de todo lo que de mí ya sabe, porque –básicamente- nunca le mentí.
En cambio, fíjese muy bien en lo que va a decir, de qué modo moverá sus manos, a cuál horizonte mirará cuando configure sus mentiras y seleccione muy bien sus gestos porque si algo aprendí de usted, es a fijarme en los detalles y esta vez voy a desenmascararlo y no tendré piedad.
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